El Lifting ó estiramiento permite
corregir la flacidez que se produce con el
paso de los años y bajo determinadas
circunstancias como son los cambios de
peso, la acción del sol, agentes externos
contaminantes, etc. La intervención tiene
dos variantes: para la parte superior de
la cara, y para las mejillas y cuello.
Pueden aplicarse por separado ó a la vez
(lifting completo).
La técnica para mejorar el tercio
superior de la cara es el Lifting
Endoscópico. Con tres pequeñas
incisiones escondidas en el pelo, se
despegan los músculos de la frente y se
traccionan, con el fin de mejorar el
aspecto de la piel y eliminar las arrugas
frontales, además de devolver a las cejas
a su posición, ya que con el tiempo las
cejas descienden. La piel sobrante a la
altura del pelo se elimina, no dejando ni
rastro de la intervención realizada.
La Ritidectomía facial es la
técnica para mejorar la flacidez de las
mejillas y el cuello que se ha producido
por los mismos motivos anteriores (edad,
cambio de peso...). Se realizan incisiones
por delante y por detrás de las orejas,
resecando la piel sobrante y devolviendo a
su sitio los músculos y el tejido celular
subcutáneo.
Para mejorar los tercios medio e
inferior se practica la Ritidectomía ó
Lifting Inferior. Se despega la piel de la
mejilla y del cuello en su totalidad,
traccionando la piel y los músculos
(Sistema Musculoaponeurótico del cuello),
para devolver a su sitio las estructuras
que han descendido con el paso del tiempo.
El resultado es una cicatriz que apenas se
ve, puesto que se localiza en las regiones
preauricular (por delante de la oreja) y
postauricular (por detrás de la oreja).
En ambos casos el postoperatorio es
suave. Hay que explicar que las
intervenciones quirúrgicas en la cara no
son dolorosas, pero sí vidibles. Sólo
por este motivo requieren un
postoperatorio de unos 15 a 20 días, tras
los que el paciente reanuda su actividad
normal.